Hoy escribo sin firuletes, sin caricias, sin bijou, desnuda. Hoy escribo recién bañada, con un poco de frío, con mis perros cerca. Hoy escribo mientras sé que afuera hay sol, pero tengo la ventana cerrada. Hoy escribo porque alguna que otra lecturilla de Blog me inspiró, junto con mi insoportable manera de ser. Hoy escribo a pesar de que dije que tenía mucho que hacer, y era cierto. Hoy escribo porque lo necesito, ese tiempo, eterno, justo ahora mientras aprieto las teclas con la presión justa, mientras veo el polvo que se junta entre ellas y me recuerda que tengo que limpiar el mueble que me dio mi abuela, ese que ella conservó tan pulcramente y por años, casi brillante, y en el que ahora puedo escribir con un dedo mi nombre en su estante. Hoy escribo, aunque vos estes durmiendo y creas que estoy bien. Hoy escribo porque estoy bien, pero siempre algo me hace doler, escuchar voces, hablar en mi cabeza y contestarme sola y que de vez en cuanto me sorprenda a mi misma con algun sonido que se me escapa o algun gesto como si te estuviera hablando a la cara. Hoy escribo porque irremediablemente, si no lo hago, lloro.
Saludo al sol con el vientre firme silbando entre mis dedos el aire y vasto el cielo La salvia y la miel endulzando la corteza que esconden mis tejidos. Ofrezco mi vida al viento El rocío, restos de sol y los gusanos fertilizando el humus, creando vida Ya no es tan malo, el ciclo se expande y ahora sé, ya no es tan malo. Hoy es el día de mi muerte. Despedi mi eternidad. Expulso la calidez de mi aliento, abrazo mi mortalidad
Comentarios
Publicar un comentario